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jueves, 6 de octubre de 2011

EDAD MEDIA (III): POLIFONÍA

Del siglo X data el primer documento en el que se cita una música a dos voces, Musica Enchiriadis. En él se habla de añadir una  melodía gregoriana dada (llamada cantus firmus) una nueva línea melódica inferior a una distancia de 4ª o 5ª, de forma paralela: es el organum

Fragmento de Musica enchiriadis en Staatsbibliothek, Bamberg.
(R.H.H. La Música Medieval)

Escucha aquí el organum paralelo Alleluia justus ut palma, en el que se alternan partes polifónicas con otras de canto gregoriano propiamente dicho:


Uno de los principales manuscritos en el que aparecen los primeros ejemplos de música polifónica es el Codex Calixtinus, recientemente robado de la catedral de Santiago de Compostela y recién recuperado. Escucha aquí el himno Congaudeant Catholici:


Coincidiendo con al auge de las ciudades, la construcción de las catedrales y la aparición de las universidades surge en el siglo XII la llamada Escuela de Notre Dame, en París, en la que se introduce la notación del ritmo. Los principales compositores de esta escuela fueron los canónigos Leoninus (1159-1201) y su sucesor Perotinus (1170-1236), que desarrollan el organum a 3 y 4 voces, con una voz grave (tenor) que actúa como pedal (notas largas). Escucha aquí un fragmento del organum a 4 voces Viderunt omnes de Perotinus:


En el siglo XIII, alrededor del sistema de notación llamado franconiano, debido a Franco de Colonia (1215-1270) se desarrolla el Ars Antiqua, denominación que en el siglo XIV designaba un estilo en el que además del organum se componían otros tipos de composición como el conductus polifónico, música parecida al organum, pero tomando como cantus firmus (melodía previa que sirve como base) otras de nueva composición, y ya no melodías gregorianas.



Escucha aquí un conductus incluido en el Códice de Las Huelgas (Burgos, siglo XIV), Rex Obiit:


El otro tipo de composición del Ars Antiqua es el motete, que en la Edad Media designaba una obra polifónica a dos o tres voces en la que se aplicaba un texto diferente a cada una de las voces, en francés o en latín. La voz superior (triplum) es ligera y flexible, mientras que las inferiores (motetus y tenor) son más estáticas. Una de las obras más famosas es el Roman de Fauvel, del que puedes escuchar el motete La mesnie fauveline:





En el siglo XIV, en Paris, se desarrolla el Ars Nova, a partir del tratado homónimo de Philippe de Vitry (1291-1361). En él se introducen innovaciones en la notación musical. El principal tipo de composición del Ars Nova es el motete isorrítmico, en el que se aplica una técnica musical que sigue un patrón fijo de alturas (color) y se repite un patrón rítmico (talea) a lo largo de la pieza. Destaca Guillaume de Machaut (1300-1377), que compuso motetes, rondeaux, baladas, y es autor de la primera Misa polifónica completa que se conserva, la Misa de Notre Dame.

Escucha el motete isorrítmico Quant en Moy, de Machaut:




Y este fragmento de la Misa de Notre Dame, el Kyrie:



lunes, 26 de septiembre de 2011

EDAD MEDIA (II): MONODIA PROFANA

Aunque la música escrita fue al principio solamente la religiosa, eso no significa que no existiera música fuera del ámbito de la Iglesia. A partir del siglo XI, y durante 200 años, la música profana vivió una edad de oro, coincidiendo con el auge de las lenguas vulgares. Según las épocas y lugares, se les denominaba de diferentes formas: trovadores en el sur de Francia, troveros en el norte, minnesinger en Alemania, etc. Pero todos tenían un punto en común, la expresión mediante palabras y música de la idea del “amor cortés”. Son músicos y poetas que cantan en el castillo o en la corte, y van a florecer especialmente en las principales vías comerciales y en las cruzadas. Además, estaban los juglares, músicos profesionales de procedencia popular, que vagaban de pueblo en pueblo, cantando, bailando y relatando las noticias que ocurrían a su paso.


Los trovadores, que cantaban en occitano, en el sur de Francia, solían ser nobles que utilizaban la poesía y la música como vehículo de sus ideales cortesanos. Destacan reyes como Guillermo IX de Aquitania, Ricardo Corazón de León o Alfonso X El Sabio. Además, otros trovadores provenientes de clases más bajas adquirieron fama como Bernard de Ventadorn, Marcabrú o Guiraut de Riquier.

Escucha esta pieza de Marcabrú (siglo XII) a cargo de Eduardo PaniaguaEmperaire, per mi mezeis. En este enlace puedes leer el texto.


De entre los troveros del norte de Francia, que cantaban en lengua de Oïl (precursora del francés moderno), destacan Teobaldo I de Navarra o Adam de Halle (1237-1288), llamado el Jorobado de Arras, famoso por Le Jeu de Robin et Marion, del que puedes escuchar un fragmento:


En Castilla, en la corte de Alfonso X El Sabio, se desarrollaron las Cantigas de Santa María. Reunió en una colección más de 400 piezas monódicas dedicadas a relatar supuestos milagros de la Virgen. Estaban escritas en galaico-portugués. Estas piezas están en diversos estilos: francés, judío y árabe. Se conserva el manuscrito de estas Cantigas, ricamente decorado con miniaturas en las que aparecen instrumentos musicales con los que supuestamente se acompañaban los intérpretes.

Escucha aquí la Cantiga nº 353 (Quen a omagen da Virgen e de seu Fillo onrra):


lunes, 29 de agosto de 2011

EDAD MEDIA (I): MONODIA RELIGIOSA

La Historia de la Música comienza con los primeros documentos que contienen notación musical, es decir, hacia el siglo IX, aunque este arte es consustancial al ser humano, existiendo desde los albores de la Humanidad. Su evolución desde la Prehistoria, pasando por las civilizaciones asiria, egipcia, mesopotámica, griega y romana, nos lleva a la Edad Media (entre los siglos V y XV de nuestra era). De la civilización griega heredó la concepción ética de la música, surgida de Platón, el estudio teórico recibido de Pitágoras y difundido por Boecio (480-525), Casiodoro (485-580) o San Isidoro de Sevilla (560-636) y algunos instrumentos, además del uso de las escalas de 7 sonidos. De los hebreos recibiría la importancia del canto en el culto, con sus largos melismas. 

Durante la Edad Media se estudiaba en las universidades la Música en el quadrivium, conjunto de disciplinas que incluían, además, la Aritmética, la Geometría y la Astronomía. 

El culto cristiano utilizó la música para otorgarle a la liturgia un sentido de solemnidad y misticismo, al tiempo que hacía partícipes a los fieles, con sus respuestas a las palabras cantadas por el oficiante. A la diversidad de liturgias en Occidente (galicana, ambrosiana, mozárabe...), respondió el papa Gregorio I El Magno (540-604) recopilando los cantos religiosos (todos anónimos) en el Antiphonarium Romanum, y unificando la liturgia, con fines más de índole política que teológica: es el canto gregoriano.

Escucha un ejemplo de canto gregoriano en este Alleluia, a cargo de los monjes del monasterio de Silos:


El canto gregoriano fue el primero en Occidente para el que se creó un sistema de notación musical, los neumas, signos que, colocados sobre el texto, indicaban de forma aproximada la dirección de la melodía:



En el siglo XI se comienzan a añadir líneas paralelas para escribir los signos musicales, que ya indican duraciones (notación cuadrada): es el tetragrama. Esta innovación fue debida al monje benedictino italiano Guido d'Arezzo (991-1050).


A los melismas (largas líneas melódicas sobre una sola sílaba) del canto gregoriano se le añadieron textos latinos, primero como función mnemotécnica (es decir, para reforzar el aprendizaje de la melodía), luego como piezas independientes: son los tropos y secuencias. Las secuencias son piezas sacadas del amplio melisma del Alleluia, como este Veni Sancte Spiritus: